¡Esta tierra es nuestra. Esta tierra es mía!
Hay números especiales de algo. El 10 lo es, por los diez dedos de la manos, por los Diez mandamientos, el sistema decimal; el siete por la sietes plagas, el juego de cartas de las sietes y media, los sietes niños de Ecija; el doce por las aproximadamente doce vueltas de la Luna alrededor de la Tierra en un año, por el reloj, al parecer derivado de la anterior, la docena de huevos. Después tenemos el número e, el número pi, pero eso, es ya otra cosa.
Elijo el número diez, para enumerar los problemas que afectan a la fragilidad de Melilla, y ello sin razón especial. No entraré ahora en matices.
Son y serán problemas, son mecanismos:
1. Equilibro poblacional. Los melillenses de origen afro europeo, no deberían estar nunca de forma permanente, por debajo del 49%.
2. La situación de la política, a nivel internacional
3. Un sistema económico que no provoque un éxodo importante, por razones de pobrezas. Dirigir los esfuerzos para conseguir, que Melilla no sea en buena parte una ciudad subvencionada. Del llamado cien por cien, se derivan muchas ventajas y no menos problemas.
4. El aumentar en lo máximo posible y en todos los componentes poblaciones, un sentimiento de pueblo, con derecho a esgrimir su identidad, y que pasa de alguna manera por elegir sus nexos, y sus amigos íntimos.
5. El desarrollar un esquema que acorace de alguna manera la convivencia y nos proteja de los peligrosos “Terceros”. Durante muchos años – no se puede descartar que sean pocos años-, se puede prever una obsesión de algunos por reventar la convivencia.
6. Admitir de forma explicita que existe hoy desconfianza, entre los dos grupos poblacionales más importantes, y que esa situación, no se elimina de la noche a la mañana, ni en Melilla ni en ninguna parte.
7. Con la rapidez que sea posible, se debe intentar el que las religiones y sus manifestaciones, no pasen del hogar familiar, y de los lugares de culto. Alentar el que los agnósticos e incluso ateos, no se encorseten en el respeto desproporcionando a la sensibilidad de los otros, y en algunos casos también, ayudar a eliminar el miedo.
8. El ansia de conseguir o de mantener el poder con sus mecanismos propios y por otra parte muy variados, puede ser un peligro en una ciudad, que requiere algo de rehormigonado en sus cimientos.
9. Las aguas marítimas de Melilla son las que fijan el derecho internacional, y por la vía pacifica a ellos debe estarse.
10. La corrupción debe ser erradicada. El juez independiente es un asunto de prestigio o desprestigio, de ser o de no ser. En Melilla por razones de estado, el juez corrupto debe ser trasladado inmediatamente.